Comienza juicio de chilenos en contra de empresa sueca que dejó residuos tóxicos en Arica en los 80´

Comienza juicio de chilenos en contra de empresa sueca que dejó residuos tóxicos en Arica en los 80´
octubre 17 10:41 2017 Imprimir Articulo
El envío de contaminantes a Chile no fue un problema en la dictadura de Pinochet

Más de 20 mil toneladas de residuos tóxicos provenientes de la minera sueca Boliden Metall fueron internadas por Arica entre 1984 y 1989 por la empresa chilena Promel.

Rolf Svedberg, ex gerente de asuntos ambientales de empresa sueca que mandó a Chile residuos tóxicos, recuerda que el envío de contaminantes a Chile no fue un problema en la dictadura de Pinochet.

El Convenio de Basilea, que prohíbe tales exportaciones, entró en vigor solo en 1992, y la autoridad de conservación de la naturaleza de Suecia tampoco presentó objeciones.

La idea era que los residuos tóxicos fueran tratados para recuperar oro y plata. Sin embargo, la firma nacional nunca realizó dicho trabajo y abandonó los residuos en un lugar donde años más tarde se construirían cinco villas para 12 mil personas.

Una parte importante de los habitantes de ese sector presentó síntomas de intoxicación por metales. Producto de lo anterior, en 1997 los desechos fueron trasladados a una quebrada.

Diez años más tarde, la Corte Suprema determinó que Promel y sus socios debían reparar el daño y el Estado indemnizar a las 365 personas que participaron en la demanda con $8 millones para cada una.

De forma paralela, abogados del estudio jurídico Fima (Fiscalía del Medio Ambiente) acudieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). “La empresa ya no existe, pero subsiste su responsabilidad”, dijo entonces Rodrigo Pérez, abogado de la entidad.

Este martes, comenzó un juicio por el caso en Suecia, país de origen de los residuos tóxicos.

Johan Öberg, quien representa a 796 demandantes chilenos, ha estado trabajando en el caso junto a sus colegas suecos y el Centro de Derecho Ambiental Defensor de los EE.UU. (EDLC), con quienes ha recolectado más de 10,000 páginas de evidencia.

Él describe la exportación de entonces como “ilegal y legalmente criminal”. Los médicos tenían que tratar cada vez más niños debido a las enfermedades del tracto respiratorio, el daño esquelético, la parálisis y el daño al sistema nervioso central. Como asimismo, abortos involuntarios, malformaciones y cáncer.

“Boliden sabía lo que estaban haciendo y cerró los ojos”, advierte el abogado.

Los afectados exigen una compensación monetaria por cerca de $7.500 millones.

Un grupo de abogados suecos presentó este lunes ante el juzgado de Skellefteå (norte de Suecia) una demanda contra la compañía minera Boliden por los daños a la salud causados por las emanaciones de residuos tóxicos enviados hace tres décadas a la ciudad chilena de Arica.

La querella, presentada en nombre de 707 personas afectadas -la mayoría niños-, reclama a Boliden una indemnización conjunta de 90 millones de coronas suecas (6.970 millones de pesos chilenos).

 Entre 1984 y 1986 la sueca Boliden, responsable del desastre natural del Parque de Doñana en España, envió 20 mil toneladas de barros metálicos que contenían mercurio, arsénico y plomo -procedentes de sus instalaciones en Skellefteå- a la empresa chilena Promell para que los tratara.

Los residuos nunca fueron procesados por Promell, que años más tarde se declaró en quiebra, y quedaron abandonados a la intemperie en ese lugar.

La Corte Suprema de Chile condenó en 2007 al Estado chileno a pagar unos 5,4 millones de dólares (2.710 millones de pesos) a los 356 habitantes de la población “Cerro Chuño” (Arica) para reparar el daño a su salud provocado por la intoxicación.

Pero Boliden ha rechazado hasta ahora cualquier responsabilidad en el asunto, culpando a Promell, a la que pagó en su momento para deshacerse de los desechos.

La demanda, elaborada por un grupo de abogados suecos en colaboración con un bufete chileno y una organización medioambiental de EE.UU., acusa a Boliden de violar la legislación al no pedir a las autoridades suecas el permiso pertinente.

“Simplemente se ocultó que se enviaron los residuos contrariando los permisos y las reglas que regían entonces”, declaró a Radio de Suecia Johan Örberg, uno de los abogados de la causa.

La minera sueca era consciente además de que la firma chilena no tenía ni los medios ni las instalaciones adecuadas para tratar los residuos de una forma segura, según los querellantes, que afirman que el supuesto delito no ha prescrito en Suecia ya que no fue hasta 1994 que se descubrieron los daños en la salud de los habitantes.

La demanda documenta daños en los pobladores chilenos en forma de cáncer, dolores en las articulaciones y huesos, tos crónica y dificultades respiratorias.

 

 

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